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sábado, 26 de abril de 2014

Caminos Infinitos (Capítulo 4 y final).

(Si no has leído el capítulo 3, pincha aquí.)

Nada más se supo de aquel chico. Unos dicen que volvió a equivocarse, que volvió a caer en un camino lleno de oscuridad y tinieblas y fue su más terrible sentencia. Otros dicen lo contrario. Que triunfó. Que en aquel camino que, a priori, se mostraba todo un reto y de todo menos fácil, acabó siendo de los mejores caminos que pudo escoger.

Digamos que fue la mejor elección que pudo hacer en su vida. Y a pesar de aquella apariencia de difícil, fue el que más felicidad le acabó reportando.

No todo lo fácil tiene porqué ser bueno, ni todo lo difícil malo. Aprende a escoger bien. se podía leer en una pequeña nota arrugada, arrojada en el suelo, al principio de todos aquellos caminos infinitos.

miércoles, 26 de febrero de 2014

Caminos Infinitos (Capítulo 3).

(Si no has leído el capítulo 2, pincha aquí.)

O... o no. respondió una voz tras él—, ¿Por qué? ¿Acaso la vida no consiste en eso? ¿En caerse y volver a levantarse? ¿En caerse y volver de nuevo a levantarse? No hay nada escrito. Si lo estuviera, no habría más que seguir las instrucciones que se nos facilitaran y listo, ¿verdad? ¿Y no crees que así la vida... sería menos vida? concluyó, colocando la palma de su mano derecha sobre su hombro izquierdo. 

El chico, atónito, giró lentamente la cabeza. Pero resultó no haber nadie allí. 
¿Habrán sido imaginaciones mías? se preguntó, sorprendido por aquel extraño suceso. Se puso en pie y tras una breve pausa, añadió—: El caso es que... si fueron simples imaginaciones, razón no les faltaba...

Miro a su alrededor. Todo lo que podía ver eran caminos y más caminos. Caminos infinitos. No obstante, y a pesar de la gran variedad de la que gozaba, tenía miedo. Miedo de equivocarse. De volver a caer en un camino oscuro. Es entonces cuando algunas de las palabras de aquellas extrañas imaginaciones que tuvo momentos antes revotaron en su cabeza. "Caerse y volver a levantarse... La vida es eso... No hay nada escrito..." 

Miro al suelo, y tan pronto como lo hizo, alzó la vista hacia un camino. Sus ojos se fijaron en un camino un tanto... peculiar. A priori, no era bonito. Tenía pinta de difícil, pues nada más a la entrada, se encontraba un puente un tanto peligroso debido al desgaste del mismo por el paso del tiempo. 

¡Decidido! exclamó en voz alta. 

Cogió sus cosas y se lanzó hacia aquel sendero sin pensárselo dos veces. 

viernes, 31 de enero de 2014

Caminos Infinitos (Capítulo 2).


(Si no has leído el capítulo 1, pincha aquí.)

Había creado un camino alternativo y, con ello, una vía de escape a aquel mundo de oscuridad y tinieblas. Una vía de escape en forma de sendero que, sorprendentemente, le devolvió al principio del camino. Al principio de todo. Renació. Pero no renació completamente, pues sus oscuros y terroríficos recuerdos le acompañaban aún fruto de todo lo vivido. Experiencia lo llaman. Había acumulado una experiencia que no es posible conseguirla de otra forma que habiéndose equivocado de camino. Miró a su derecha. Allí se encontraba aquel camino que tomó una vez y del cual aún seguía acordándose. Lucía pletórico. Lo colmaban los rayos del sol que jugueteaban con las ondas de un pequeño riachuelo que por allí paseaba. 

Vaya... no todo lo que aparenta ser bonito acaba siendo lo más bueno... pensó.

Cabizbajo, se sentó a un lado de aquel camino que se bifurcaba en tantos que era casi imposible contabilizarlos. 

Creo... creo que he estado perdiendo el tiempo. He sido imbécil. se decía para sí, suspirando.

lunes, 9 de diciembre de 2013

Caminos Infinitos (Capítulo 1).

"Volverán tiempos mejores". Eso es lo que se repetía una y otra vez. Llegó a una etapa de su vida en la que nada le salía a derechas. Su desánimo no le abandonaba ni de noche, las cuales era una auténtica odisea llegar a conciliar el sueño. Se preguntaba en qué punto se equivocó de camino en su vida. Estaba andando por lugares que no le eran familiares y se sentía como un niño cuando se pierde en un supermercado. Todo le parecía grande, enorme. Hasta el más pequeño de los problemas se le atragantaba hasta tal punto de ahogarse. No se consideraba la mejor persona del mundo, pero sí una buena persona. Y, por ello, nunca quiso preocupar a los que le rodean, por lo que le tocaba fingir que no le sucedía nada una y otra vez, una y otra vez... Aún así, tenía pequeños momentos en los que llegaba a pensar que aquel sendero tendría alguna salida pronto. Alguna bifurcación hacia la cual poder retomar el buen camino que estaba llevando tiempo atrás. Pero no. Aquél resultó ser cual callejón sin salida. Un callejón, que conforme iba avanzando, más y más estrechas se hacían sus paredes. Si había alguna pequeña luz de esperanza, no era más que un falso atisbo. 

Todo lo que le rodeaba era oscuridad y tiniebla. El tiempo pasaba y pasaba. Nada cambiaba. Todo seguía igual. Exhausto, decidió auparse del mundo por un tiempo. Y pensar. Reflexionar. Pero sin preguntarse demasiados porqués, porque era más fácil encontrar aquel haz de luz que una respuesta a cualquiera de sus múltiples preguntas que tenía.  

A veces, hay que pararse para saber uno realmente dónde se encuentra pensó. 

Tras aquel pequeño período en aquel limbo mental, despertó. Decidió armarse de valor, reuniendo el poco que aún le quedaba en su ser. Con él, comenzó a romper una de las paredes de aquel callejón sin salida. Se le resistía. Pero él no desistió. Tenía claro que quería salir de aquel camino equivocado. No quiso redimirse y continuarlo hasta toparse con aquella sin salida que le esperaba y quedar así atrapado por siempre en bucle. Finalmente, lo consiguió. Se incorporó, mostrando una pequeña satisfacción en forma de sonrisa por la comisura de sus labios. 

Lo... lo conseguí murmuró para sí. 

Había creado un camino alternativo.