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viernes, 25 de julio de 2014

Todo ocurre por algo.

Siempre pienso y pensaré que todo ocurre por algo. No creo en el destino. En ese destino que la gente piensa que ya existe y que se encuentra escrito. Creo en lo que hacen las personas, día tras día. Ya que ellas mismas son las constructoras de su futuro, trabajando en el presente y cuidando por no caer en los errores del pasado.

Por eso, aunque a veces odio el pasado, tengo que pensar que si el presente que tengo ahora no me disgusta, no toquemos el pasado. Todo esto es, para situar en un ejemplo, que viene alguien a contarte un problema que otra persona tuvo hace tiempo. Al menos mi primera reacción es la de "joder, ojalá pudiera haber estado ahí y ayudarte...", y NO. No nos paramos a pensar que si eso hubiera ocurrido, esa persona no habría aprendido por sí misma de los errores que cometió. Es más, puede incluso que el haber existido antes para alguien, hace que todo el presente quede alterado. Que esa persona a la que quisieras ayudar en el pasado, por ejemplo, es tu pareja y en el presente, por haber tocado ese pasado, deja de serlo. Es que imagináos la de paradojas temporales y espaciales que se podrían crear. Y algunas bastante graves.

Por querer hacer bien sobre alguien, este alguien deja de ser lo que es para ti en el presente. Por eso, aunque mi reacción es la de "ojalá..." en el fondo si eso hubiera ocurrido, nada sería lo que es en el presente y por consecuencia, el futuro.

Por lo que, aunque me duela a veces pensar en ese "ojalá..." del pasado, mejor dejarlo estar. En realidad, nuestras vidas son un eterno camino en bucle de errores que no paramos de darle solución, aprender de ellos y seguir adelante. Es como un videojuego en su fase de desarrollo. No paras de probarlo para observar qué bugs tiene y solucionarlos cuanto antes mejor. 

Desde que nacemos estamos rodeados de errores que tratamos de solucionar. Cuando comenzamos a andar y no dejamos de caernos, esa caída es un error tras otro el cual tratamos de superar, ¿cómo? Consiguiendo mantenernos erguidos y con paso firme hacia delante. Cuando llega tu primer verano en el que ya los flotadores y manguitos te sobran y quieres bañarte en una piscina, otro obstáculo que tenemos que superar, ¿cómo? Aprendiendo a nadar, y no serán pocos los litros de agua que nos traguemos en el intento. Cuando llega tu primer amor. Je, pocas son las personas que de verdad siguen para siempre con esa primera persona que conocen. Yo diría que es bastante difícil incluso peligroso. Relación tras relación, más o menos larga, da igual, se aprenden cosas, aprendes ciertas cualidades/soluciones que empleas en la siguiente y así hasta que llegas a esa persona con la que sientes que ya vas a estar y es cuando debes darlo todo. Que sí, jode el pasado, y más en momentos de flaqueza en los que te da por pensar ciertas cosas, momentos, situaciones, el famoso "qué hubiese pasado sí", o ese "ojalá..." pero lo mejor es seguir adelante, partida tras partida, evitando siempre el game over que te persigue.

Todo ocurre por algo.

martes, 26 de junio de 2012

¿Eres tú mismo?

Personalidad, un tema bastante calentito. Llevo meses leyendo la misma palabra en muchos lados, y siempre acompañada de argumentos favorables y detractores a estas modas. Y es que ‘moda’ es otra palabra que se asimila a la anterior, es la misma bomba pero con otro nombre. Hay modas pasajeras, como ocurre con la ropa todos los años, pero hay otras que causan tumores, y serios, véase el señor Justin Bieber o los señores One Direction. [Y a partir de aquí quizá empiecen a lanzarse al cuello sus fans]. Todos tenemos gustos, ya sean de programas, de ciertas prendas de ropa o, como en este caso, de música. A mi, por ejemplo, me gustan muchos grupos/músicos, pero mi cuenta en Twitter no es puro spam de ellos. No sabéis (o quizá sí) lo amargante que es leer únicamente Trend Topics de esta gente. Es algo agobiante, hasta perjudicial para la salud. Y lo peor es que, como hagas la mínima crítica de ello, cientas (porque la mayoría son chicas) de fans irán a por ti cual hiena enferma con ganas de matar. Pero bueno, me estoy desviando demasiado del tema.
Retomando lo de las modas, es algo innegable que se ha fraguado un nuevo prototipo de persona moderna, hipster, lo llaman algunos. Y es aquí donde el camino se bifurca: si eres pro-hipsterismo, todos te dirán que no tienes personalidad y que deberías ser tú mismo, a lo que tú probablemente responderás que cada uno hace lo que quiera con su vida. Por otro lado, si eres anti-hipsterismo, te dirán que te crees aún más moderno por ser un ‘antisistema’, a lo que seguramente dirás que no eres como los demás porque tienes personalidad. Yo quiero partir de que, como leí hace un tiempo, en el momento que sigues una moda antisistema también formas parte de otra manada. Diferente líder, pero igualmente manada. Por muy alternativo que quiera ser alguien, siempre estará siguiendo unos ideales, aunque éstos estén menos extendidos, y es por ello que siempre seremos de un grupo. Pero claro, desde ese punto de vista todos deberíamos ser momias para no pertenecer a alguno, y las cosas no son así. Yo pienso que una persona no es nadie para arremeter contra cómo es, qué hace o lo que sea de otra persona. Ojo, no estoy diciendo que no se pueda criticar a otra persona, entendiéndose la crítica como el pensamiento o la opinión que se tiene sobre algo, porque eso sí lo veo lógico, porque TODOS somos libres de tener nuestra libre opinión, aunque algunos se esmeren en privarnos de ese derecho. Con lo que no estoy de acuerdo para nada es con la gente que hace ciertas cosas porque ‘son muy trendings’. Hay gente que es diferente porque así lo sienten, pero otros lo son porque así lo dice la sociedad, y seguro que tienes ahora algún ejemplo de estas personas en mente. Como dije al principio, es un tema muy calentito, además de que hay tantas opiniones diferentes como números, vamos, infinitas. También se podría hablar largo y tendido sobre la hipocresía, tema muy relacionado con el que estoy tratando y que, por desgracia, está de moda hoy día.
Puntos de vista hay miles, tanto a favor como en contra del ‘modernismo’, pero nunca hay que dejarse influir por el resto, siempre hay que hacer, vestir, llevar, decir y escuchar lo que TÚ quieras. Paz y que todos disfruten de la libertad.

Escrito por Daiduque.

viernes, 4 de mayo de 2012

Esa puta llamada vida.

Va siendo hora de asumirlo, Fran. La ley de vida no es indiferente a nadie y no deja de actuar. Es la única ley inderogable que existe y existirá entre nosotros por y para siempre. Pero, como toda ley que se menosprecie, debe tener su carácter de injusticia. Y esta no iba a ser menos. Es una ley injusta. Se ceba con los buenos y recompensa a los... dejémoslo en un "no tan buenos". 
El problema es que el pensamiento de "pasa de ellos, ya el tiempo les dará lo suyo" no es que me consuele mucho y menos aún ahora. Cuando sé que, aplicando esta ley, caeré yo antes que todos esos que tratan de tirarme. A mi, a los que me rodean y a los que quiero.

Sigamos con ella. Ella... Al menos me siento orgulloso de no ser de aquellos que no valoran lo que tienen hasta que lo pierde. Yo la valoré siempre mucho aunque, para qué engañarnos, no fue hasta cuando su salud pendía de un hilo cuando no había día que no escapaba a mi pensamiento. Días que me ha costado horrores tener que anteponer una sonrisa a una lágrima, una buena cara a un mal pensamiento, un estar rodeado de personas a un estar solo.
Y ahora señores, ahora es cuando he recibido otro palo en mi vida. De esos que duelen. De esos que dejan marca. De esos que... desearías recibir antes otro que ese. Aunque bueno, lo veía venir. Y dicen que cuando uno ve venir las cosas, como que sabe acomodarse al golpe, llorar lo menos posible y aguantarse al dolor. No obstante... nobody say it was easy, como diría cierta canción de Coldplay que me acompaña mientras escribo estas húmedas líneas.

La solución se plantea bien simple: venirse arriba. No queda otra. No me vale de nada estar ahí, a ras de suelo, contemplando como la gente sigue caminando allá donde vaya y yo allí respirando polvo. No. Y hasta yo lo reconozco y me lo digo delante del espejo: Fran, tienes que venirte arriba. Remontar el vuelo. Lo sé, así que no necesito que nadie me diga eso. Digamos que la teoría siempre la he llevado de notable. Donde siempre he suspendido es en la práctica. Y aquí es donde está el verdadero problema. No sé cómo hacerlo. Me encuentro como en la situación de un escalador inexperto que nunca ha escalado por esta montaña llamada ley de vida. Y que, aunque quiera llegar a la cima y enclavar allí su bandera, no sabe cómo ni dónde ir clavando esos puntos de apoyo que le ayuden llegar a lo más alto. Así estoy. Y así estaré hasta que alguien descubra un mapa que te indique cómo salir de esta. Aunque lo más irónico de todo es que tendré que ser yo quien encuentre ese mapa.

Supongo que... estarás bien. Allí arriba. O abajo. O donde quiera que estés ahora mismo. Que siempre me quedaré con las ganas de darte otro abrazo, y de que tú me lo des; y de que me entretengas durante una tarde jugando a un juego que ni sabes cómo se juega con tal de verme sonreír; y que me des parte de tu comida en esos momentos en los que esperaba a que vinieran a recogerme de tu casa; y volverte a ver cómo te comías las uvas en nochevieja minutos antes que todos nosotros y yo reírme por ello; y que me vuelvas a dar mi regalo de cumpleaños envuelto en una servilleta del restaurante en el que estemos, ya sabes lo qué; y volver a escucharte decir todas las cosas que me decías y que no caben aquí y que, a fin de cuentas, quiero que queden entre tú y yo.  
Y que nunca olvidaré eso de "tú estudia, que seas alguien el día de mañana". Lo pensaba ser. Pero ahora, más que nunca, lo pienso ser. Por mi obviamente. Pero desde ahora por ti también. Para que sigas bien orgullosa de mi como demostrabas en tu mirada cada vez que nos veíamos.

Y que... te quiero.

martes, 7 de febrero de 2012

Y cambiar un "sí" por ese "ya no puedo"

A él, le compren o no pañuelos, nunca le falta una sonrisa en su cara que regalar a los demás. Aunque no tenga absolutamente nada; aunque no vista ropa de marca; aunque tenga que dormir tirado en la calle, literalmente; aunque vengan miles de días grises, él no pierde ni la sonrisa ni la esperanza. Y es entonces cuando te das cuenta de la enorme fortaleza interior que tiene y es la que deberíamos tener cada uno de nosotros. No, no vale rendirse. Cambiemos un por ese ya no puedo. Por idealista que parezca, afrontemos la vida con alegría, en serio, por muy difícil o complicado que sea. Pero al menos decid eso de por mí, que no quede.
Y cuando das el paso de regalar algo más a los demás, que no tiene porqué ser material. A ver, que hay miles de gestos y de detalles que no tienen ningún valor económicamente hablando pero que tienen un enorme valor sentimental y emocional y son los que, en el fondo, valen de verdad y quedan latentes ahí en nosotros, creedme. 
Y es que al final te das cuenta de que, efectivamente, aunque suene grande... los imposibles también existen. 





viernes, 30 de septiembre de 2011

De esos...

De zapatillas y sudadera, así de simple, sin complicaciones alguna. De esos que tienen la empatía demasiado alta: de esos que se ríen cuando los demás lo hacen y lloran al ver a otros en esa misma condición. Así de tonto, así de sentimental.
De esos que prefieren conocer a unos pocos buenos, que no a muchos malos, anteponiendo la calidad a la cantidad.
Introvertido algunas veces, extrovertido otras. Dejémoslo en un atrevido un tanto tímido. Bipolar. De los que se rallan por todo. Y cuando digo todo, es todo. Celoso a momentos. De esos de los que si el rencor tuviera fecha de caducidad se le echaría a perder. Con poco que envidiarme los demás, con mucho que envidiar yo de los demás. Así pues, humilde. Pero orgulloso cuando de defender algo que me importa se trata. De esos que prefieren cine a botellón, playa a montaña, letras a ciencias.
Enamorado de las puestas de sol, de los paseos por la orilla de la paya, del tacto de la arena en mis pies, del sentir de las olas en mi piel.
De los que se quedan embobados viendo cómo llueve una aburrida tarde de domingo, y les encanta ese indescriptible olor a tierra mojada que queda tras el aguacero. 
De los que les gusta levantarse y respirar y oler el aire fresco de la mañana. De esos que tienen cuadernos con apenas unas líneas escritas y lleno de tachones. De esos que se plantan frente a un papel y les encanta dar rienda suelta a su humilde y pequeña imaginación.
De esos que ven a una chica y en lo primero en lo que se fija, por extraño que parezca, es en sus ojos. Y lo segundo, en sus labios. De esos para los que la nostalgia es el pan nuestro de cada día, y algunos recuerdos algo de lo que huyen constantemente. De los que se ocultan para llorar y se suelen guardar para sí demasiados sentimientos; unas veces contradictorios, otras veces sin sentido y bastante improbables. De esos para los que la palabra imposible no existe. En todo caso, improbable. De esos que piensan que la distancia es un castigo, y el dolor a veces un capricho innecesario del ser humano. De los que hacen de la mala suerte y el mal tino, un verdadero hábito de vida.
De los que tienen como mejor maestro al error. Y es el único con el que parece aprender un poco cómo funciona esto llamado vida, todo el mundo que tiene bajo la suela de sus zapatillas.

jueves, 28 de julio de 2011

Todos llevamos una cicatriz en la frente.

Harry Potter me ha enseñado a madurar. Ese pequeño gran personaje de una de las mejores sagas que existirá, me ha enseñado a ser lo que soy.  Me ha enseñado a enfrentarme a mis miedos, a luchar por lo que se cree, a ser valiente, a valorar el amor sobre todas las cosas, a juzgar a las personas por su corazón y por sus acciones más que por sus palabras. Harry Potter me enseñó a valorar la amistad, a valorar el amor de una familia y qué pasa cuando ese amor falta, a tener precaución con la ambición y el poder porque corrompe, a no dejarme llevar por el odio y el rencor.

Sus personajes me enseñaron que puedes ser hombre lobo y ser la persona más amable y bondadosa que puedes conocer, me enseñaron que puedes ser bajito y dormir en un armario bajo la escalera y ser el Elegido. Me enseñaron que puedes pasarte horas en la biblioteca entre libros y conocerte las reglas casi mejor que los profesores, y luego ser capaz de romperlas. Y sobre todo que puedes cometer errores, pero que se pueden enmendar. Que puedes ser rencoroso, huraño, tosco y hasta cruel, pero que puedes permanecer amando a una sola persona para siempre, pase lo que pase, que puedes sufrir, pero que debes permanecer fiel aunque haya peligro de morir. Me enseñaron el valor del sacrificio, de la valentía, del altruismo, del amor a los demás.
Harry Potter me enseñó que el mundo no se divide entre buenos y mortífagos, que todos tenemos luz y oscuridad en nuestro interior y que lo que realmente importa es qué parte decidimos potenciar. Me enseñó que es la calidad de las convicciones y no el número de seguidores lo que garantiza el éxito. Me enseñó que no son nuestras habilidades las que muestran como somos, sino nuestras elecciones. Me enseñó que los que nos aman nunca nos abandonan, y que siempre podemos encontrarlos en nuestro corazón. Me enseñó que no hay que tener lástima por los muertos, sino por los vivos, y sobre todo por los que viven sin amor. Me enseñó que el odio, el rencor, la codicia y la ira son poderosos, pero que hay algo que lo supera, algo que mueve el mundo, algo que deja marca, una marca que no es visible y que se encuentra debajo de la piel: el amor. Me enseñó que hay que perseguir un ideal, y que sacrificarse por amor no es una estupidez, sino un acto de altruismo.

domingo, 22 de mayo de 2011

Deshojando fantasías.

¡Qué extraño es esto del amor! Y ¿porqué? Ahora os lo diré.


El otro día pasé por el parque que hay cercano a mi casa. Observé como un grupo de niñas de apenas una docena de años recogían unas florecillas que nacían al pie del árbol. Eran margaritas. Ante mi natural curiosidad, me acerqué al lugar y me senté en un banco no muy lejos de ellas. Comenzaron a entonar al unísono y alternadamente unas palabras que decían: me quiere, no me quiere, me quiere, no me quiere, a la vez que separaban cuidadosamente cada ovalado y delgado pétalo de su botón central de oro. 
En ese momento me quedé pensando, que lo que no sabían esas inocentes pequeñas almas, es que no se trata de un me quiere, no me quiere, si no más bien de un me arriesgo, no me arriesgo. Aunque, seguramente, pasará una pequeña eternidad antes de que comprendan todo esto.

Como ya diría Alejandro Sanz, ¡Qué extraño es esto del amor! ¿Porqué preguntan a una flor?

lunes, 16 de mayo de 2011

No siempre lo que se quiere es lo mejor.

No lo sabes. Me despierto todas las mañanas con las mismas ganas de verte y de abrazarte, aunque no todos te lo hago saber. Siempre me pregunto lo mismo: ¿qué es lo que tienes que no me hace dejar de pensarte?
Quiero que sepas que no tengo nada claro. Y que si de algo no estoy seguro, es de lo que estoy haciendo. Pero seguramente cuando sea demasiado tarde (como suele pasar), te diré que te quería, te diré que cada mirada era un te quiero y cada sonrisa era un aún no te tengo. Y te estás escapando, lo noto a la par que lo veo. Todo se hace difícil, complicado, improbable tirando a casi imposible. Esto lo escribo por mi, no por ti, no intento contarte nada. No sé, he querido de muchas maneras. Tantas como figuras con nubes se crean en el cielo. ¿Pero así? Jamás. Sé que haga una cosa u otra, actúe de esta o de aquella manera, va a estar mal. O no del todo bien.
Pero es que tú, parece que todo lo que haces lo haces bien, que siempre sabes qué va a ser lo mejor. Que la cabeza y el corazón siempre los tienes conciliados, que te piden lo mismo, que los tienes perfectamente sincronizados. Pero por mucho que tú quieras, que yo quiera, no deja de ser una locura. Y hasta ahora la soporto, ya casi de rodillas. Estamos condicionados por todo, y aunque me joda, no siempre lo que se quiere es lo mejor.

Things I Never Told You. 
(adaptado por Heart's Knight).

viernes, 29 de abril de 2011

Vergüenza Europea.

A Mou le provocan y él contesta con valentía esto dice Don Alfredo Di Stéfano, Presidente de Honor del Real Madrid.
Ahora al parecer por decir la verdad o al menos decir lo que uno piensa, te abren expedientes de conducta. ¿Vamos a tener que callarnos entonces y ser unos hipócritas como lo son otros? Que yo sólo digo que Mourinho dice lo que en realidad casi la mayoría piensa pero que no se atreven a decirlo; que el Barcelona juega casi siempre con doce en el campo (es increíble observar como esta temporada aún no ha acabado ningún clásico disputado con once jugadores por parte de ambos equipos ni en España ni en Europa ¿Casualidad? No sé yo.) y que tienen más cuento que Calleja, véase la magistral actuación de teatro de Dani Alves, sin duda habrá que tenerla en cuenta ya que si esto del fútbol le da para poco, podrán contratarlo de actor o algo, digo yo. Y digo magistral, porque se la tragó (como todo) el señor Stark, aunque claro, tratándose del peor árbitro del mundo, qué decir. Que pones peor árbitro del mundo en el buscador de Google y es el primer resultado que sale. Y sin dejarnos atrás de que es un obsesionado de Messi y de su juego. Lo mismo me equivoco, pero ahí imparcialidad veo yo la justa o ninguna. Luego dicen que siempre cuando el Real Madrid pierde, se buscan excusas al porqué hemos perdido y que nunca asumimos que jugamos mal. Pues esta vez, una vez más para variar, no ha sido por nuestro mal juego, como sí pudo serlo y lo admito, en el 0-5 de Liga de esta presente temporada. Porque ¿cómo que no nos comenzaron a atacar con más efectividad antes de la expulsión de Pepe, alrededor del minuto 60? ¿Y fue ya tras esto cuando vinieron los goles y la oleada de ataques culés? Qué coincidencia. Y digo Pepe como dijera cualquier otro jugador, porque no es lo mismo, ni por asomo, jugar once contra 'once' (nótese que este once entrecomillado es del Barcelona), y más cuando es un jugador tan fundamental, el pilar del centro del campo, como lo ha sido Pepe en estos últimos clásicos. Porque ¿cómo que en Copa les demostramos que no lo es todo el tocar y tocar, el marear la perdíz y el aburrir al público? Porque el Barcelona 'ganará', pero a mí me aburren ya sus partidos. Aunque es su estilo y lo respeto. Tiene similitud al estilo de la Roja, pero el Barcelona parece hacerlo a cámara aún más lenta, valga ya la rebundancia. No como ellos que no respetan el estilo del Madrid. Y dirán que el Madrid no tiene estilo directamente, que lo único que hacen es no dejar jugar. Y yo les digo a esos que se vayan a aprender un poquito de fútbol a alguna escuela o algo, porque el estilo del Madrid es el de toque y ataque directo, similar al fútbol que se puede observar en Inglaterra, sin irnos más lejos. Que no será tan vistoso como el de marear el balón por el campo, pero es mucho más efectivo y da más espectáculo a los aficionados. Y si no te gusta, no mires.
Ahora lo peor de todo, es que la FIFA, si de por sí le tenía, le tendrá más 'manía' al Real Madrid. En cada acción normal que cualquier equipo haga y que no tenga ningún tipo de sanción, para el Madrid sí que la tendrá. Van a estar a cual resolte para saltar contra él.
La verdad es que yo de estos clásicos no estoy deduciendo nada bueno. No están siendo partidos para recordar precisamente, exceptuando quizás que el Real Madrid ganó tras muchos años una Copa del Rey que ni consiguió con Raúl, Guti o Michel Salgado en el equipo. Ya son años. Más bien estoy observando como la Roja se está viniendo abajo. Son nada más ni nada menos que trece internacionales los que se han visto las caras en estos tres clásicos que llevamos hasta ahora disputados, y los roces entre ellos van cada vez en aumento y abriendo la herida cada vez más. A ver cómo pone solución el señor Del Bosque a esto.
En fin, yo sólo digo, que la eliminatoria está ya demasiado complicada para pasar a la final pero que, como después de todo (llamémosle milagro) pasemos a la final y ya, dispuestos a soñar, ganemos la Décima, será la Champions más complicada y más sacrificada del Real Madrid en toda su historia. Pero esto, con la FIFA y los árbitros de parte del Barcelona, entre otros...me da a mí que va a ser que no. Ojalá esto no vuelva a suceder en futuras temporadas, porque lograr títulos así en general y Champions en particular, al igual que Mourinho, me daría vergüenza ganarlas.

lunes, 25 de abril de 2011

La felicidad siempre depende de algo.

Una vida rodeada de amor es bueno pero aún mejor si la felicidad no depende de ello.

¿Y porqué? Porque se puede ser felices de muchas maneras y de hecho algunas son hasta absurdas como cuando tu equipo marca un gol, en el último minuto, de penalti injusto; o madrugar y luego darte cuenta de que aún te quedan un par de horas de sueño por delante y sigues durmiendo. ¿Quién no ha sido feliz en esos momentos?
Pero a pesar de todo ello, yo os digo que es mejor que la felicidad no dependa de eso llamado amor, porque hay mucha gente que si no es por él no es feliz ni es nada ni nadie. Que no está mal tenerlo, pero hay que saber hasta qué límites llegar. Y entonces puede pasar que, sin quererlo ni beberlo, suceda cualquier cosa, algo empiece a no ir bien y esa persona con la que estás te abandone y entonces...¿qué? Que lo único que sostenía tu felicidad, al único pilar donde confinaste todo, se desmorona y te quedas roto, destrozado, mal. Y tan sólo los amigos y la famillia medio pueden hacer que vuelvas a flote en un proceso lento y costoso, muy costoso. 
Todo esto, como todo, lo digo por experiencia propia.

martes, 12 de abril de 2011

Con M de México.

Cuando al pop-rock se le mezcla con un poco de tequila se puede producir un cóctel explosivo. Se llama Maná.
La verdad es que grupos como este quedan pocos en nuestros días. Grupos que se alejen del constante comercialismo en sentido estricto y que no muestren ese interés como otros en tan sólo querer globalizarse allá por donde van. A ellos no les hace falta eso. Son humildes y artesanales en su oficio, lo que muchos ya quisieran. Quedan pocos grupos como este que sepan reflejar tan bien y de una manera tan bella los sentimientos y las emociones. Como en Vivir sin aire, donde hacen una alegoría a las cosas materiales que nos son necesarias para sobrevivir y a pesar de la condicion de imprescindibles que tienen las mismas, querer vivir sin ellas, para indicar que hay una persona que es tan necesaria para él como el mismísimo aire para un ser humano, el agua para un pez... Y también esos otros hechos que ocurren día a día, como puede ser la sencilla historia de un hombre que se emborracha por el amor de una mujer que no le corresponde: eso es Clavado en un bar. Y, en fin, así podría seguir con todas y cada una de sus canciones, extrayendo de las mismas hasta el más mínimo detalle que tratan de expresar.
Aunque claro, siempre tenemos una canción que nos hace conocer a un nuevo grupo, y en mi caso, fueron dos y que marcaron el inicio de mi interés por ellos: Rayando el Sol y Eres mi Religión. Y ¿cuánto hace de esto? La verdad es que en comparación para el tiempo que llevan en activo, que es ni nada más ni nada menos que desde 1978 (mismo año de la promulgación de nuestra Constitución Española, curiosamente) es relativamente poco, tan sólo seis años. Pero seis años demasiado intensos podría decir. Seis años durante los cuales han coincidido los lanzamientos de dos discos de ellos. Seis años durante los cuales he tenido hasta la tremenda y excepcional ocasión de poder ir a verles en directo a un concierto, el primero al que he acudido en toda mi vida, en verano de 2007. Fue de estas cosas para lo que adjetivos como genial, estupendo o fantástico se quedan realmente cortos. Pero de esas cosas que, hasta que no pasan y acaba todo, no tomas cuenta de una manera completa lo que has hecho, donde verdaderamente has estado y lo que has presenciado con tus propios ojos. Y ya te queda el recuerdo y ese sueño de poder volver pronto a repetir ese tan perfecto día.

También, y como suele pasar normalmente, conoces al grupo por que oyes la canción de otra persona que la está escuchando, o la oyes de repente en la radio y capta tu atención, o sale en un anuncio o veintemil situaciones más. Pues bien, la "culpable" de que conociese a este grupo y se convierta para mi en lo que se ha convertido, la tiene mi madre. Y desde entonces y suene como suene, nada, absolutamente nada, ha sido lo mismo. Maná me ha acompañado a lo largo de todo este tiempo con sus canciones. Canciones con las que tanto he casi llorado, caso de El muelle de San Blas, como que he saltado, gritado y chillado, caso de Me vale. 
Aunque me han acompañado en los buenos momentos, sobre todo lo han hecho en aquellos no tan buenos, en esos instantes en los que parece que nada ni nadie te comprende o no te llegan a consolar lo suficiente, y te sientes como un verdadero bicho raro entre la multitud. Y es entonces cuando encontraba correspondencia en alguna de sus canciones, en su música. Porque como el vocalista de la banda dijo no hace mucho, Fher Olvera, La música es curativa. Y tanto.
Mañanas y mañanas me las he pasado de camino al instituto escuchándoles desde bien temprano. Ahora por las tardes de camino a la facultad. O en el bus. O en la ducha. O simplemente tumbado sobre la hierba en esas tan aburridas tardes que me las pasaba en el campo cuando en mi mente sólo parecía haber más y más problemas, más y más preocupaciones. Y me ocurre, que no me canso de ellos en ningún momento. Que no me pasa como con otras canciones, que cuando las escuchas un par de veces ya estás de canción hasta ahí. No no, Maná es otro mundo. O al menos para mi. Porque cada vez que escucho una canción de ellos voy extrayendo más y más detalles de todo lo que quieren expresar a través de sus letras. Y descubres poco a poco ese pequeño mensaje que te quieren transmitir y que constituye la esencia de la canción.
Y hoy mismo, 12 de Abril, han sacado un nuevo disco después de que pasaran cinco años desde su último álbum de Amar es Combatir. Ha sido un disco realizado a fuego lento y con verdadero aroma a dolor de pérdida, ya que durante la grabación del mismo, Fher Olvera ha tenido que afrontar la dura pérdida de su madre y de su hermana. Y de ahí el título de Drama y Luz, lo que para ellos quiere decir que es golpeada y se levanta constantemente. Un constante caer y volver a levantarse. Y de la constatación de Fher, tras todos esos indeseables sucesos acaecidos, de que "en la vida no se puede controlar todo" nace este disco.
Es Drama y Luz. Dolor y esperanza. Ángeles y Demonios. Energía positiva. Maná. Nadie como ellos conoce el verdadero valor de la caída y del triunfo.

martes, 29 de marzo de 2011

Burbuja.

Y uno comienza a aprender a separar las personas que son imprescindibles de aquellas que son importantes. Que aunque parezca lo mismo, no lo es. Aunque también, y más interesante, es separar todas ellas (que no es poco) de aquellas que tan sólo aparentar ser lo que no son. De esas que se visten de importantes, de necesarias, de imbéciles. De las que se las dan "de..." y no son nada. Y cuando tienen que atacarte lo hacen sin reparo alguno. Pero para ello confío que el tiempo, tarde o temprano, ponga a cada uno en el lugar que le corresponde.
Pues bien, por eso es importante realizar esta distinción y que sepas en qué cajón ubicar al ser humano en cuestión. Porque en función de la etiqueta que sabes que tiene y le marca, te esperas tal o cual acontecimiento.
Y uno comienza a aprender a crearse un escudo, lo que yo denomino una auténtica burbuja. Para que entendáis a qué me quiero referir acudiré a nuestra gran institución cultural. Según la Real Academia Española, en su acepción número dos sobre dicho término, burbuja, dice que es un habitáculo hermético y aislado del exterior. Exactamente a esto me estoy refiriendo. A una burbuja donde poder acudir, donde poder introducirte cuando suceda algo que te puede llegar a herir esa parte sensible que todos poseemos. Y esto sonará... ¿infantil, quizás? La verdad es que prefiero sonar de esa manera, que sentir dolor, sufrir e ir llorando por las esquinas dando pena. Porque para pena ya la dan esos pobres niños y niñas que se encuentran en algunas zonas de nuestro planeta muriéndose de hambre y de enfermedades que aquí curaríamos con una simple pastilla. ¡Eso sí que da pena! Pero aún así nadie parece hacer nada. Nadie mueve ni el meñique de su mano por ellos. No nos engañemos. Entonces, visto esto, ¿van a hacer los demás algo por ti cuando te vean en ese estado penoso y casi rozando el ridículo? Creo que no. Y si tienes la suerte de que sí, considérate afortunado, querido ser humano.
Así pues, es fantástico poder recurrir a tu bonita burbuja siempre que quieras y siempre que sepas controlarla. Aunque eso sí, como todo, necesita un pequeño mantenimiento. Claro. Porque como dejes de llevarlo a cabo y dejes a tu burbuja de la mano de Dios, va a llegar un momento, un preciso intante, en el que vas a comenzar a sentir dolor de nuevo. Entonces si ocurre eso es que algo no anda bien y debe haber una pequeña especie de filtración o algo por donde se nos está colando el susodicho. Pues coges, lo reparas y listo. A seguir adelante. Porque no debemos dejar que nada ni nadie nos hunda. Y esto sonará épico y tal, pero es que es así. Y si alguna vez te ocurre, tranquilo, que eso quiere decir que eres persona. Porque estar de bajón es humano, como creo recordar que decía una canción. Y es tan natural como el canto de los pájaros, como que llueve hacia abajo, como la vida misma.
Entonces, está bastante bien eso de la burbuja. Porque te ayuda a seguir viviendo tu vida tal y como llevas haciendo ya años y aislarte de aquello que te cause mal para ti.  Ojo, digo aislarte de aquello que te lastime. No digo que te conviertas en un humano autista.  Dios me libre. No promuevo el autismo. Promuevo que la gente deje de sufrir y que viva su vida feliz haciendo lo que le venga en gana sin ese agobiante  "qué dirán". ¡Pues que digan lo que quieran! Tú (si se me permite el uso del lenguaje de la calle) a tu rollo.  Y te sentirás mejor. Porque a pesar de todo es TU vida y la configuras como TÚ, y soló TÚ quieres. Creo que es bastante sencillo de entender ¿verdad? Si uno vive de una determinada manera y siguiendo un determinado estilo de vida, puede ser lo más discutible del mundo. Por supuesto. Pero bueno, para gustos ya están los colores. Entonces si vive así, déjalo en paz, que por algo será.

viernes, 21 de enero de 2011

Injusto y sin sentido.

Caminamos en busca de algo sin saber el qué realmente. Aunque bueno, es importante saber que en ese camino en esa búsqueda incesante de eso a lo que algunos denominan felicidad, otros bienestar y otros simplemente no saben ni cómo llamarlo, no vayas solo. Porque hay personas que no son de estar solas, hay seres que no saben vivir en soledad. Y con esto quiero decir que sí, hay seres que si que saben (o es que ellos quieren) vivir así. ¿Curioso verdad? A veces que lo único que queremos es estar solos y vivir nuestra vida independientemente de los demás, a cual huraño en su cueva. Allá cada uno con su vida, ahí yo no me meto. No obstante, otros buscamos precisamente lo contrario. El ser humano qué curioso que es… A lo largo de ese camino vamos conociendo a personas, tan peculiares como las piedras, ni una igual, ni una idéntica, todas distintas y con algo nuevo que ofrecerte. Y en ocasiones esa persona te provoca en tu interior un algo especial que no sabemos cómo denominar. Y si estáis pensando en la palabra ‘amor’ no, no es amor precisamente. Ni siquiera ‘amistad’ en sentido estricto. Es un algo indescriptible. La cosa es que, sientes algo que no sabes definir. Al principio todo es genial, porque todo sigue a cual guión establecido. Pero nada, pasa un pequeño espacio de tiempo y como que parece que para esa persona ya ni existes ni nada. Y a pesar de intentar mandarle señales con bengalas diciéndole “Eh, eh ¡Qué estoy aquí! ¡Qué sigo aquí! No te olvides de mi, que yo no me olvido de ti…”, ni caso. Lo que se dice (y permitidme la palabra) ni puñetero caso.  
Pero claro, luego ves que hacia otras personas sí que mantienen esa “pequeña” relación que tú más quisieras la mitad de la mitad que esa. Te das cuenta que eres un Don Nadie. Un Don Nadie que continúa por ese camino a cual alma errante, pero sin contar con esa persona ya. Y te duele, ¡claro que te duele! Te duele porque te hubiera gustado que te acompañase, no todo el trayecto, tampoco pidamos peras al olmo, pero sí mucho más de lo que lo ha hecho. Porque pensabas que podrías llegar a ser…algo parecido a lo que es un amigo. Ojo, digo parecido. Algo parecido a lo que es dos personas normales que mantienen una relación más o menos llevadera y buena. Pero nada, ya la mínima relación (y si es que hay) que mantenga hacia ti es algo ya completamente artificial y lo más importante… ¡exclusivamente porque sale de ti! Tampoco te vayas a pensar que al menos sale de esa persona el iniciar algo similar a lo que se le denomina una “conversación”. De eso nada. Porque según el sistema lingüístico para que haya una conversación debe haber dos personas, llamadas emisor y receptor, y lo que queremos transmitir, un mensaje. Pues bien, la mayoría de las veces “no hay” ni mensaje. Lo entrecomillo porque es así. Se trata de un mensaje falto de contenido, con palabras vacías por dentro y sin nada que ofrecerte y mostrarte.
En fin, hay que asumirlo  queramos o no. Porque desgraciadamente y sin saber porqué, nos convertimos en la miserable sombra de lo que fuimos y por culpa de eso verdaderamente se pasa mal. Lo mismo esas personas están ahora mismo…no sé que estarán haciendo, pero sea lo que sea, seguro que no estás tú en su mente precisamente, pero ni ahora ni a lo largo (de nuevo permitidme la palabra) del todo el puñetero día. Ni una miserable milésima de segundo de las veinticuatro horas que tiene el día. Y lo sé, porque lo sé. Eso me llena de una profunda tristeza. Porque yo al menos mientras escribo esto pienso en esas personas. Esto es fruto de ellas, precisamente. ¿Qué paradoja, cierto? La vida en sí mismo es una auténtica paradoja. Pues eso. Y así un día y otro día… Siento cada vez más que mi papel aquí es meramente formalista y presencial, y nada más. Ya uno no disfruta como antes, porque no. Sinceramente, no sé qué hago aquí. No sé qué hago aquí en este mundo tan verdaderamente injusto y sin sentido. Hasta que el vaso acabe por colmar. Y ya entonces a ver qué pasará con el agua que se derrame…ya lo veremos.